Desnutrición oculta
¡Te tengo un chisme de esos que nadie quiere contar, pero que es súper importante! Resulta que hay una villana silenciosa rondando a muchos niños, y no, no es la tía que siempre pregunta por el novio. Se llama desnutrición oculta, y lo peor es que muchos papás ni se enteran de que está ahí.
Te explico: no es la típica desnutrición donde un niño se ve delgadito y débil. ¡No, no! Aquí hablamos de niños que pueden parecer normales, incluso con un peso adecuado, pero que por dentro están gritando ayuda. ¿Por qué? Porque no están recibiendo los nutrientes esenciales que su cuerpo necesita para crecer sanos. Es como si tuvieran el refri lleno, pero con pura comida chatarra que no les aporta nada bueno.
Y aquí viene la parte escandalosa: la desnutrición oculta se debe en muchos casos, a dietas pobres en vitaminas y minerales esenciales como el hierro, el zinc o vitaminas. Esto puede afectar su desarrollo, su capacidad de aprender en la escuela e incluso su estado de ánimo. O sea, ese niño que siempre está cansado, distraído o enfermizo… tal vez no sea flojo ni distraído, sino que su cuerpo no tiene los nutrientes que necesita para funcionar bien.
Lo peor de todo es que esta villana se mete en todas partes: familias de bajos recursos, hogares de clase media y hasta en casas donde nunca falta la comida. Porque no se trata solo de cantidad, sino de calidad. Muchos niños crecen con exceso de carbohidratos, azúcares y alimentos ultraprocesados, pero sin suficientes frutas, verduras y proteínas de calidad.
¿Y cómo se puede vencer a esta enemiga silenciosa? Fácil: con una alimentación balanceada, suplementos cuando es necesario y más información para los papás. ¡Porque nadie quiere que su hijo tenga desnutrición disfrazada de normalidad!
Ahora que ya sabes el chisme, pásalo. Porque la desnutrición oculta es de esos secretos que hay que revelar antes de que cause más estragos.
Referencia bibliográfica:
Tomat, A. L. (2013). La desnutrición oculta durante etapas tempranas del crecimiento: origen de enfermedades cardiovasculares y renales. Revista Hipertensión Arterial, 1(4), 22–23.

Comments
Post a Comment